Todas y cada una de las técnicas de pintura tienen su particular cualidad. Por esta razón en función de los resultados esperados pueden utilizarse de manera selectiva o a veces combinada para lograr efectos muy especiales.

Desde mi experiencia puedo hacer un recorrido por las etapas de mi aprendizaje de las distintas técnicas y de su uso porque, es cierto que también las puedo asociar a momentos de mi propia vida.

Yo empecé dibujando con lápiz. Hice en aquel momento una larga serie de caricaturas y retratos de personajes conocidos: el líder de la OLP, Yasser Arafat; Winston Churchill; el físico alemán Albert Einstein, y algunos más.

Dibujo a lápiz de Winston Churchill. Gracia López Esteban.
“Winston Churchill”, dibujo a lápiz.

Este es un ejercicio gratificante que ayuda a investigar en los detalles de los rostros, intensificando las sombras y los rasgos que caracterizan a cada personaje. El dibujo es, en muchos casos, el punto de partida de un cuadro, sin que sea imprescindible (hay muchos pintores que apenas esbozan los contornos para acometer el color).

Después, durante un tiempo, practiqué la pintura a la cera. Es una técnica estupenda, de gran versatilidad que, al menos a mí me parece, es buena idea para comenzar a trabajar los volúmenes. Se puede extender sobre el dibujo con esponja, algodón o con el propio dedo. Yo me permití el atrevimiento de pintar así “El quitasol” de Goya. Este es un cuadro conservado en el Museo del Prado, de una belleza y sutileza enormes. Forma parte de una serie de cartones para la Real Fábrica de Tapices del Palacio de El Pardo.

En la Calle Martín de los Heros en Madrid, estaba el estudio de Concha, hija de pintor y pintora ella. En su casa aprendí a trabajar el dibujo a carboncillo, a tomar apuntes del natural, incluidos modelos para el desnudo. Con este ejercicio la mano adquiere destreza, agilidad sobre todo a la hora de situar un motivo en el lienzo. Luego viene el detalle y el color.

Moisés, dibujado a carboncillo. Gracia López Esteban.
“Moisés”, dibujado a carboncillo.

La técnica más empleada allí era el acrílico que siendo al agua tiene la ventaja de secar muy pronto.

La pintura acrílica es muy versátil y fácil de utilizar, admite varias capas por lo que es aconsejable comenzar a pintar con tonos claros hacia los oscuros. Es más sencilla de aplicar que el óleo, más barata y, por regla general, se vende en recipientes más grandes. El efecto conseguido es algo brillante, apropiado creo yo, para pinturas con diseños modernistas, para temas vanguardistas.

Mi experiencia con este tipo de pintura me permitió llevar a cabo cuadros muy empastados, con capas superpuestas. A mi entender los resultados están más alejados de reproducir un modelo real que con otras técnicas. Ello no quiere decir que no tenga una buena aplicación, según el tema tratado.

Durante otra etapa posterior investigué la acuarela. Como es bien sabido, el soporte cambia de un lienzo a un papel especial, que debe tener el gramaje adecuado para que con el uso del agua no quede ondulado. Puede trazarse el dibujo suavemente sobre la lámina para después empezar a pintar.

Bodegón. Acuarela. Gracia López Esteban.
“Bodegón”, pintado a la acuarela.
Portada de "El agua de lluvia hace crecer el cabello", acuarela. Gracia López Esteban.
Portada de “El agua de lluvia hace crecer el cabello”, acuarela.

La acuarela permite realizar cuadros con una gran transparencia y luminosidad. En este tipo de pintura pueden ponerse de manifiesto muchos y pequeños detalles del tema tratado. El máximo exponente es, para mí Turner, que plasmó la Naturaleza hasta con los más mínimos elementos, a veces ínfimos, captando con maestría sus texturas.

Las obras a la acuarela son delicadas y sutiles. Pienso que es la mejor técnica para paisajes con colores degradados, rostros, flores, aunque hay que tener en cuenta que es difícil. Se puede combinar con tinta para lograr unos efectos estupendos.

Actualmente la técnica que más practico es el óleo. Como en casi todos las actividades que uno trata, no hay ninguna que sea perfecta sobre las demás, hay que ir eligiendo según los temas y las sensaciones que se quieren transmitir.

Cuadros al óleo.
Cuadros al óleo.

Es una de las mejores para la pintura profesional. Consiste en una mezcla de resinas y aceites con pigmentos. El aceite le da fluidez y los pigmentos consiguen bellos colores.

El óleo tiene inconvenientes como la necesidad de utilizar aguarrás, de fuerte olor, y su secado lento y tardío. Este detalle puede ser una ventaja también puesto que permite la observación de la naturaleza mientras se pinta y va secando, pudiéndose hacer fundidos y degradados.

Tiene además, la cualidad de la textura conseguida, desde la capa fina hasta el empastado a discreción, con espátula, esponja o pincel.

Otra ventaja es la posibilidad de rectificar completamente el cuadro, sin más que dejar secar y empezar de nuevo, pudiendo hacer otro cuadro completamente diferente sobre él. Una vez acabada la obra, los colores permanecen siempre brillantes y luminosos.

Por supuesto los pinceles deben ser los adecuados y ha de cuidarse mucho su limpieza y conservación.

En resumen, las técnicas de pintura son muchas y variadas. La elección depende de los resultados que se quieran obtener y de las aptitudes o gustos del que elige.

¡Lo importante es investigar, probar y pintar, sobre todo pintar!

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