¿Cómo elegir la portada de tu libro que será su seña de identidad, su carta de presentación?

Con la intención de que sea como siempre una pintura mía, tengo ya un punto de partida claro pues, a partir de experiencias, viajes o fotografías siempre voy buscando la imagen que mejor se adapte el texto y a la historia.

Esta vez empecé el trabajo en los peores meses de la pandemia, meses de incertidumbre y encierro, con una necesidad imperiosa de proyectar y trabajar en algo que me proporcionara el oxígeno necesario para poder seguir respirando.

En ese momento, con todas las tiendas cerradas, decidí emplear los medios que tenía. Estos eran: un papel para acuarela de calidad regular y una caja de pinturas no demasiado grande y que tenía en casa hacía tiempo.

El tema lo tenía ya decidido desde hacía tiempo, sería una mujer jirafa por sentirlo acorde con la trama de la novela.

La portada de mi última novela, “El río olvidado”, reproduce pues la imagen  de una mujer perteneciente al grupo étnico Kayan que habita en poblados del Norte de Tailandia.

Son las llamadas mujeres jirafa, de cuello de jirafa o mujeres Padaung.  Consiguen tener tan largos cuellos colocándose cuando cumplen cinco años un peso de aproximadamente un kilo. Cada año se van añadiendo una bobina, logrando así ir alargándolo poco a poco.

Cuando son adultas, añaden aros para ocupar todo el espacio posible entre la barbilla y los hombros, produciéndose una deformación irreversible de su columna. Por cierto no se los quitarán ya nunca en toda su vida.

El día que las visitamos nos llamó poderosamente la atención el hecho de que ellas continuaran con sus quehaceres mientras los visitantes nos movíamos entre sus casas, aceptando que su vida fuera pública durante muchas horas del día. El poblado está cercado pero tiene las puertas abiertas a los turistas previo paso por taquilla. Por cierto, los que cobran son los hombres.

Son muy curiosos  sus pequeños telares en los que trabajan logrando tejidos muy delicados, con colores muy bonitos. Con ellos elaboran prendas artesanas de mucho valor. De la venta de esos productos y la entrada obtienen los ingresos necesarios para su subsistencia.

El gobierno birmano, en un intento de eliminar una tradición que podría considerarse arcaica, persiguió a estas mujeres, forzando su huida a Tailandia.

Las opiniones sobre el carácter de estas visitas son muy variadas. Hay quien piensa que se trata de una explotación por parte del gobierno tailandés que las utiliza como reclamo y atracción turística importante del país; para otros representa una manera de conservar una tradición que de  no ser así se habría perdido.

En mi caso, este es un homenaje. ¡Que cada uno opine libremente!

 El río olvidado

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