INVIERNO ROJO, LECTURA RECOMENDABLE

DAPHNE Kalotay

“Invierno Rojo” es la primera novela publicada, en 2010, de Daphne Kalotay, a la que precedió un volumen de relatos en 2006.

Nació en New Jersey. Estudió Psicología y, posteriormente, inició sus estudios y su formación en el terreno de la Literatura, obteniendo el en esta disciplina por la Boston University en la que, además, ha sido profesora de Escritura Creativa.

Esta formación se pone de manifiesto en el manejo ágil que tiene de la narración, alternando pasado, presente y futuro con un dominio magistral, ya que consigue que el lector progrese en ella sin perder el hilo narrativo.
La descripción de lugares, ambientes, momentos históricos o los personajes, cuya complejidad es considerable, permiten visualizar completamente la acción.

Es muy interesante la extensa documentación que D. Kalotay maneja sobre el período de la historia de la Rusia Soviética, las costumbres de las bailarinas de ballet clásico del Bolshoi, al que pertenecen algunas de las protagonistas, el momento y las circunstancias del mundo de la cultura y de sus intelectuales…

Por otra parte no falta la intriga y el enredo que va deshilachándose a medida que avanza la narración pero manteniendo al lector inquieto y expectante desde el principio hasta el sorprendente desenlace final.
Narrativamente es una propuesta original puesto que, además de las características que se han comentado, cada capítulo se inicia con la descripción de un lote de joyas que serán subastadas y que constituirán un nexo de unión de toda la acción.

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Microrrelato: «El Cairo».

PARTE 1

Viajaba sola, detalle importante, pues creo que nunca me he sentido más observada en mi vida y dudo, seriamente, de serlo en el futuro. Una vez pagado el visado, la calle me esperaba. Me habían aconsejado, con buen criterio desde luego, regatear con el taxista pues, a la vista de mi aspecto de turistilla, iba a ser, de no hacerlo, pasto de los buitres.

Después de buen rato de tira y afloja, acordamos un precio que me pareció, con mis pocos elementos de juicio, eso sí, decente. El taxi era una joya del siglo pasado, cuando menos. Los asientos de skay se aislaban del cuerpo con una manta de pelo, que no se si daba más calor que el propio plástico. Al arrancar dudé seriamente de llegar a buen puerto sana y salva. El ruido y la vibración eran indescriptibles, encogiéndome el corazón a cada metro.

La calle era un hervidero de cláxones y ruidos ensordecedores. Los coches, los peatones, las bicicletas, las motos avanzaban en todas direcciones sin orden ni concierto. ¡Salir de aquel lío ilesa se me antojaba un milagro!

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